La Danza de Matisse; la mirada tras la imagen I Alfonso Revilla Carrasco, Nora Ramos Vallecillo, Víctor Murillo Ligorred

Una parte de la Educación Visual y Plástica de la Facultad de Ciencias Humanas y de la Educación de la Universidad de Zaragoza está enfocada a hacer consciente al alumnado de que aprender a ver requiere una implicación con lo que vemos, no como espacio inmóvil, sino como espacio modificado por nuestra propia mirada, que en nuestra propuesta se materializa las versiones didácticas de La Danza de Matisse. Estas versiones se plantean como una metáfora de intermediación entre el sujeto que observa y el objeto observado. En ningún caso, ambos se comportan de forma estática, pasiva. El observador-alumnado incorpora, en su propia mirada hacia La Danza, todo un bagaje social, personal e histórico, que implica una enorme carga de experiencias y expectativas. Al mismo tiempo el objeto artístico, tiene adherido un contenido que manifiesta tanto la sociedad que lo genera, como la propia síntesis que hace de la misma, el artista que lo produce. La obra de arte, en este caso La Danza es al mismo tiempo física, conceptual, afectiva, histórica, social; todo un conjunto de intermediaciones que pertenece tanto al sujeto (alumnado) como al objeto (la obra). La propuesta didáctica que presentamos ha consistido en que el alumnado, a partir del estudio de La Danza de Matisse, ha elaborado una versión didáctica como referente de la transformación de objetos artísticos bidimensionales en tridimensionales. Estas versiones han sido expuestas en la Sala de Exposiciones del Palacio de Villahermosa de la Fundación Ibercaja de Huesca, para explicarla a través de visitas guiadas al alumnado de Educación Primaria de Colegios de Huesca. La comprensión didáctica de la obra de arte implica una cierta plasticidad al posicionarse ante los objetos que la componen. El objeto artístico, como en este caso La Danza de Matisse, no es algo pasivo e inmutable como tampoco lo es la percepción que cada individuo tiene del mismo. Los objetos artísticos escapan a la función cerrada que las atribuye la Historia del Arte (una historia de lo útil), para danzar en un juego didáctico que les permite modificar su identidad bidimensional de creación, tomando un identidad tridimensional de adopción de los sujetos que la observan, en este caso, el alumnado de magisterio. La situación previa del proyecto plantea la pasividad del estudiante de Magisterio ante los objetos artísticos. La mayoría de los alumnos conciben que el arte como es un espacio donde existen unas leyes similares a las leyes físicas, que se instalan en la obra de forma inamovible, a las que el alumnado (y en muchos casos el profesorado) se tiene que adaptar, más en términos de supervivencia discente que de generación de conocimiento. Nuestra hipótesis plantea que después de desarrollar el proyecto, el alumnado considerará como posible, que la educación artística nos permite transcribir nuestra forma de comprender y analizar la obra de arte, visibilizando la labor docente como agente de interpretación activa.