Un soporte habitable. Cuando la pantalla de proyección se convierte en un espacio real. I Elena Mir

El soporte de proyección, junto a los avances tecnológicos y la hibridación entre arte y ciencia, se ha convertido en un espacio de experimentación abierto a ser conquistado y reconstruido. La tecnología, por tanto, ha conseguido que la instalación, gracias al uso de soportes de proyección inéditos, sea capaz de esculpir nuevos espacios capaces de reconfigurar la realidad, readaptándola y creando una nueva forma de expresión plástica. Es así como la pantalla, frágil y evasiva, todavía resulta difícil de atrapar en conceptos, pues los límites de esta nueva realidad flexible se muestran inabarcables. Sin embargo, existen trabajos donde el soporte se convierte en lugar, en espacio habitado, y el material se desvanece, se difumina, desaparece frente a nuestra mirada para brindarnos una nueva realidad, un nuevo espacio abierto a la experiencia más allá de lo emocional, psicológico y perceptivo, un espacio que se presenta palpable, a través del que nos asomamos como si de una ventana se tratase para ver más allá de lo imaginable, cuestionándonos la realidad misma y concediéndonos el privilegio de expandir nuestros propios límites de comprensión.