La enfermedad, la autolesión, el dolor, las cicatrices en el arte. Un punto y coma en la vida I María del Carmen Bellido-Márquez, Laura Quesada de la Torre

A lo largo de esta investigación titulada “La enfermedad, la autolesión, el dolor, las cicatrices en el arte. Un punto y coma en la vida” se ha tratado un tema personal, provocado por una infancia ciertamente nublada con autolesiones, que han provocado cicatrices en la piel a causa de enfermedades mentales. El objetivo general ha sido ayudar a las personas que han pasado o pasan por ello y, además, a las que no logran comprender por qué hay otras que se infringen dolor a sí mismas para que también lo comprendan, al menos un poco más, y que esto no sea un tema tabú. Se espera con ello romper el estigma social que gira en torno a esta temática, dando mayor visibilidad las enfermedades que lo producen con sus consecuencias, para ayudar a la aceptación social de las personas que lo sufren. Además, dar visibilidad al problema también ayudará a su superación, pues al compartirlo se pueden minimizar algunas de las causas que lo provocan como la incomprensión, la impotencia, la ansiedad, el rechazo, el miedo, la soledad o la introspección. La metodología utilizada ha sido cualitativa, basada en una documentación teórica del tema y la realización de un proyecto personal fotográfico, basado, principalmente en el autorretrato de dichas lesiones. Las partes del desarrollo del trabajo exponen en un primer apartado un planteamiento general del tema, el estudio de la enfermedad, el dolor y las emociones; en un segundo apartado estudia la autolesión y el dolor como obra artística y, finalmente, el tercer apartado presenta un trabajo personal artístico realizado mediante fotografía en blanco y negro. En dicho proceso se estudian obras de autores como David Nebreda, Marina Abramovic, Gina Pene, Orlan o Bárbara Kruger, que declaró “Tu cuerpo es un campo de batalla” con lo que cuestiona el consumismo, la identidad o la sexualidad que orientan o manipulan al ser hasta llevarle a crisis o enfermedades indeseadas. Las conclusiones que obtenemos de este proyecto es que con él se puede hacer reflexionar al espectador para que comprenda qué hay tras una cicatriz auto infringida en la piel y eliminar su tabú. También puede ayudar a las personas que sufren de estás enfermedades y sus consecuencias específicas para que comprendan que no están solas y que su dolencia se puede superar, pues el cuerpo, y en especial la piel, muestra los capítulos, episodios o vivencias del día a día de la persona, la acompaña en el ejercicio de vivir y en la estrategia de sobrevivir a pesar de las dificultades. Por ello hay que seguir viviendo con él, pues es su casa y refugio y dañarlo solo obedece a perjudicarlo para sí mismo física y psicológicamente, pues una cicatriz es un vivencia, como la que puedas llevar en el corazón o en el pensamiento; es por tanto, un punto y coma de la vida, no un punto y final y no el fin de la historia propia.