En la realidad sociomaterial, la conexión entre distintos elementos heterogéneos -incluido el arte- no es inmóvil, al contrario, supone movimientos, flujos y fuerzas. Un ensamblaje en fricción constante que abarca lugares de pensamiento y acción que atañen a lo humano y lo no-humano. En el escenario glocal contemporáneo, somos testigos de acontecimientos que generan un debate interesante en el ámbito de las artes, el patrimonio y las ciencias sociales. El denominado Estallido Social en Chile, no sólo da cuenta de un extendido malestar ciudadano que reclama reformas estructurales a las asfixiantes políticas de corte neoliberal, sino, también, una incomodidad sintomática a una profunda crisis de representatividad que ha movilizado un cuestionamiento alrededor de los relatos historicistas, hegemónicos, homogéneos y heteronormativos que han configurado las practicas discursivo-materiales identitarias. Una tensión efervescente y desplegada en los espacios públicos alrededor de símbolos y lugares de convergencia y disputa en el que, ciertos monumentos, principalmente plazas, esculturas y bustos, han sido intervenidos. En este contexto, “los movimientos sociales empiezan a ser más que sociales, movimientos de materia y afectos simultáneamente, movimientos que cambian el poder creando formas de vida alternativas” (Papadopoulos, 2018, p. 205). El presente póster es una deriva indagatoria que explora las intervenciones como fenómenos emergentes que sobrevienen, ocurren y acontecen sobre los monumentos. Acciones enredadas a los ámbitos de la agencia, el cuidado, la vida de las cosas y los afectos desde un sentido de correspondencia. Para este propósito, recurro a las posibilidades del contra-archivo como una matriz conceptual de citas y yuxtaposiciones que, al operar como una red contenedora de elementos heterogéneos (Guasch, 2005) y con retóricas propias, permite hilvanar un relato en torno a la relacionalidad entre cosas, cuerpos, espacios, experiencias, etc. Un mapa cambiante, pero, a la vez, un experimento artístico-creativo que reconoce las tensiones de las ecologías del encuentro, atendiendo las posibilidades de un sentido pedagógico que valora el conocimiento situado por su relevancia ético-afirmativa en una escena de transformación sociomaterial.