Educación artística, imagen digital y memes de Internet 

I Nuria Rey Somoza

Los procesos de educación artística actuales experimentan con una amplia gama de estrategias enmarcadas en aspectos clave para el desarrollo de pedagogías emergentes (Gros, 2015; Adell y Castañeda, 2012). Estas corrientes educativas apuestan por la potencia de elementos que atraviesan la cotidianidad y las demandas de innovación educativa apoyada en las últimas décadas. Apuestas de actualización del método de enseñanza-aprendizaje desde teorías impulsadas por el concepto de aula sin muros (Carpenter y McLuhan, 1974) o el giro educativo (Rogoff, 2010). En este sentido, los puntos de encuentro entre la educación artística con otras corrientes de pensamiento y aplicación didáctica presuponen acciones para la realidad contemporánea: conexiones entre la enseñanza de las artes y la gamificación (Jiménez-Arenas, 2014; Fandos y González, 2013; Aranda y Sánchez-Navarro, 2013; Abad-Molina, s/f), la pedagogía del ocio (Cuenca, 2009), pedagogía del hacer crítico (Bordignon, 2017), el conectivismo (Siemens, 2006), la educomunicación (Aparici, 2010; Marcellán 2010) o los estudios de software (Manovich, 2008). De entre las características comunes entre ellas destacarían aspectos como la flexibilidad en métodos y ritmos de aprendizaje, la invitación a la construcción transdisciplinar, el encuentro de tiempos y escenarios institucionales e informales, y el fomento de la experimentación y el aprender-haciendo. De este modo, una educación artística actual se formulará desde tendencias de enseñanza de las artes desde la cultura visual (Hernández, 2000; Agirre, 2000). Enfatizando las implicaciones de esta cultura visual desde el plano de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) y la sociedad conectada en red, es necesario destacar las particularidades de la imagen digital: este tipo, frente a épocas anteriores donde la imagen se concibe como objeto único, pasa por un periodo de reproductibilidad con la fotografía para convertirse en un tipo de imagen-fantasma que en la actualidad contiene una productibilidad ilimitada (Brea, 2010) por su condición para la auto-referenciación y construcción continua en los medios digitales (Martín-Prada, 2018). Frente a la especialización anterior requerida para generarlas, la imagen digital conforma un régimen de lo visual (Alcalá-Mallado, 2014) abierto a la regeneración constante por creadores amateur que se apropian de procesos creativos de remix, edición y copy-paste (Brea, 2010; Alcalá-Medallo, 2014; Martín-Prada, 2018). Pertenecen, además, al entorno actual basado en la sociedad de la exposición (Martín-Prada, 2018) y en una economía de la experiencia (Brea, 2010). Considerando estos recorridos y nexos, se considera el meme de Internet como un recurso oportuno en su función de herramienta para el aprendizaje y el conocimiento, centrado en el fomento de capacidades de alfabetización mediática, reflexión y análisis de contenidos, creatividad a través del remix, y pertenencia o contribución a la crítica y el comentario social desde las redes. Estos desarrollos forman parte de la investigación doctoral de la autora desde la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid, que se encuentra en proceso.