Prácticas audiovisuales afectivas para una educación implicada con la diversidad I Silvia de Riba Mayoral

El presente póster examina cómo las prácticas audiovisuales pueden ser método de una investigación que explora la diversidad en la escuela. Para ello, primero se define la vinculación de las prácticas audiovisuales a la perspectiva de la Investigación Basada en las Artes (Koro-Ljunberg, 2012; Trafí-Prats, 2016). A continuación, se detalla cómo las prácticas audiovisuales se piensan desde una perspectiva afectiva para implicar-se con el contexto de la investigación. Finalmente, se expone qué posibilita este método en una investigación que atiende la diversidad en la escuela. Los resultados parten de una sesión con alumnado de sexto de primaria en una escuela de alta complejidad de Barcelona donde, a través de métodos basados en las artes, se dialogaba sobre sobre la diversidad, la escuela y el entorno. Esta sesión fue diseñada dentro del proyecto MiCREATE, Migrant Children and Communities in a Transforming Europe” al que se vincula la tesis “Reconfigurando las prácticas audiovisuales en educación: una propuesta afectiva para comprometerse con la diversidad en contextos educativos”: Las prácticas audiovisuales se pueden considerar un género de la IBA (Trafí-Prats, 2016). Desde una perspectiva post-cualitativa, la IBA usa los procesos artísticos para examinar la experiencia (VV.AA, 2017) a través de “compartir, sorprender y crear lo nuevo” (Deleuze y Guattari, 1996 en Trafí-Prats, 2016, p.2). Así, la IBA va más allá de ser propuesta metodológica para testimoniar la experiencia: se implica con ella al permitir procesos afectivos que modifican los poderes de actuación (Hickey-Moody, 2016). Dentro de la IBA, las prácticas audiovisuales son un método que se enreda con las realidades sociales de los contextos de investigación que, en el caso de este póster, es una escuela de alta complejidad de Barcelona. El método se piensa como una experiencia afectiva de conocimiento. La filmación permite conocer a través de los afectos, procesos, relaciones y transformaciones de la experiencia. Además, esta se modifica en la relación con el contexto (Harris, 2014, p.200) y tiene en cuenta la parcialidad del visor que materializa el conocimiento situado (Haraway, 1988). A través de una sesión en una escuela de alta complejidad de Barcelona en la que el alumnado dialogaba sobre su relación con la diversidad, la escuela y el entorno, las prácticas audiovisuales afectivas ofrecieron la oportunidad de pensar la diversidad desde la diferencia (Van der Tuin y Dolphijn, 2011 en Nardini, 2014, p.21). No como una celebración, sino reconociendo las singularidades de cada cuerpo que se modifican en las relaciones. Así, categorías diferenciales como el género se desdibujaron para pensar cómo respondían al contexto de la sesión (Hickey-Moody, 2019), resaltando que nadie es definido de manera completa por estas (Butler, 2017, p.12,17,30). En conclusión, las prácticas audiovisuales afectivas ofrecen la oportunidad de repensar la diversidad que se encuentra en la escuela desde el reconocimiento de lo común y la diferencia (Colman y Stapleton, 2017, p. 110) para establecer una conversación crítica con el mundo (Harris, 2014, p.200) y trabajar en modos de vida en común (Butler, 2017, p.12).